72 días sin ti


No cabía más amor, sólo la pausa.
Ahora estás más presente que cuando te tenía,
y hoy, serenamente, te echo de menos.
Dame un día en tus brazos,
como antes, escondidos, reencontrados,
y que arda el mundo fuera.
Deja tus palabras en mi oído
y mírame llena de ti y de mi deseo.
Marca mi número,
aparece de pronto,
escribe la primera letra
y yo me tatuaré el resto.





Quien con niños se acuesta...


Suerte que no encontraste mi zapato,
príncipe traidor.

Me alegro de verte convertido en rana.



volverás?

a lo cubano!

Guardaré tus mejores fotos

para no olvidarte...

ésas en las que no te pareces en nada.


El día de la noche más larga.





Si la lluvia nos une de nuevo

disuelve tus manos en mi pelo,

bésame así de caliente en el cuello

y olvida en mi piel tu olor a canela...

destino Lisboa



Súbeme a la nube que cuelga de tus sueños.

Ríndete por mí a mi eterno enemigo.

Despídeme de tus nadas

y mézclate conmigo,

pronto, nunca, siempre..
.

Cosas de la Puri



Otra: cuántos tipos de relaciones que dicen que hay hoy en día...


Puri: sí?


Otra: que si amigos con derecho a roce, que si relaciones discretas, que si sexo de 1 a 1...


Puri: yo sólo conozco una: compañeros de sexo con derecho a amar, así de fácil...







Imagen robada a Don Micro.




Todo bien?

Y por qué será que una sabe cuando alguien se interesa realmente al hacer la pregunta...

aunque sea la primera pregunta que te dirija...

aunque no conozcas ni su cara...

y te reconforta tanto que de repente, sí...

sientes que "todo bien"... (dure lo que dure)



Gracias, mi alma.




duelo en el alma


sueños



...y tú que harías si te tocara la lotería?

pues, muchas cosas... cosas importantes:

compraría un sillón como el tuyo,

una escalera para poder saltar la puerta del jardín
y otra para poder volver a entrar en casa,

y un saco lleno de caricias tuyas
para cuando andas ocupada y no puedes estar por mí.


(hablaba con una de mis perras, la que no es sorda, claro)



Cosas de la Puri



Otra: "mira que somos distintas las mujeres de los hombres en el sexo"
La Puri: "sí..."
Otra: "nosotras somos más mentales, necesitamos otras cosas"
La Puri: "puede..."
Otra: "un amigo me decía que a los hombres como si les das un ladrillo, mientras tenga agujeros..."
La Puri: "he conocido un libanés"
Otra: "un árabe?"
La Puri: "estoy enamorada... sólo pienso en follar con él"








No pierde nada el que nada tiene

+
+
"Préstame un cachito de tu tiempo
y conseguiré que me regales
el resto de tu vida"
+

Soñar no es gratis




...Y pasa el tiempo y yo sigo inventándote.



Cualquier día de estos te conviertes en realidad.








.

susurros




Háblame al oído

palabras degeneradas,

llévame hasta la cima del placer

y espérame entregado

en el último

suspiro

de

tu

orgasmo.



+




amor propio




...pero el deseo irrumpe en cualquier instante de mi alma,


pero tu sexo empieza en cualquier punto de tu cuerpo.




César Fernández Moreno.



Aralc Aliv





Cóseme a mordiscos el alma,


perro inquieto,


pero no se te ocurra robarme


el aliento que olvidaste entre mis muslos.






ya no le llamo amor




Se acabaron los poemas de amor,

ahora sólo pienso en versos degenerados.



ELOGIO DE LO IRREPARABLE


Sé involuntaria.

Sé febril.

Olvida sobre la cama hasta tu propio idioma.

No pidas.

No preguntes.

Arrebata y exige.

Sé una perra.

Sé una alimaña.

Resuella busca abrasa brama gime.

Atérrate, mete la mano en el abismo.

Remueve tu deseo como una herida fresca.

Piensa o musita o grita «¡Venganza!»

Sé una perdida, mi amor, una perdida.

En el amor no existe

lo verdadero sin lo irreparable.
Félix Grande






Qué sabor tienen tus días?






Sólo se descubre un sabor a los días cuando se escapa a la obligación de tener un destino.

-Emil Cioran-



o mejor contar ovejas





Si alguna noche de insomnio recuerdas mi cuerpo y
ansías tenerme y gozarme,
piensa que seguro yo estaré deseándote,
sedienta de tus caricias y escribiendo poemas de amor.




.
.

Quien no se conforma es porque no quiere







He recogido el almibar de tus besos,
una de tus caricias,
la luz de tus ojos cuando me miras
y el primer te quiero que me regalaste,
los guardo como un tesoro
en una cajita de cristal,
para abrirla cuando me visite
el frío silencio de tu ausencia.




.



El mundo al revés

.
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.
"Se alquilan pateras para regresar a casa"

*
.

uhmmm

uhmmm!!! ¿cómo podría describirlo? al principio siento ganas pero, en cuanto empiezo, siento temor. Tomo una decisión firme y me decido: lo hago!... sigue un tremendo escalofrío que me deja sin aliento, creo que no voy a poder volver a respirar nunca más pero, al momento, dos o tres bocanadas rápidas de aire hacen que ahogue el grito que estaba a punto de salir de mi garganta. Todo mi cuerpo se eriza y se agita al compás de unos breves espasmos incontrolables...y, al poco tiempo, la calma va aflorando, la plenitud, la relajación...
ES MI DUCHA DE AGUA FRIA DIARIA
...y tú qué pensabas?


Ahora no

Podría decirse que estoy bien sin ti.
Podría prescindir de tus caricias.
Podría olvidar tu voz y tu risa.
Podría vivir sin que me quisieras.
Podría, podría...
sin respirar, podría.


*



*

Toro Salvaje

SUEÑOS


La noche desvelada
me da su ciego beso
yo le regalo mis ojos
a cambio del olvido
y me recojo en sueños
en busca del milagro.

Voy a soñar con el milagro de que quieras volver a tu mundo mágiko...

Africa

Sin Penélope en el andén para qué va a volver su amante.
Ahora somos los demás los que la esperamos.
*
*

Touché


He decidido que a partir de hoy voy a ir cambiándome el corazón de lado.

Creo que así será más difícil que le den de lleno.

Viviré esquivando los ataques del amor.




Bailando a tu son

Tus dedos transforman las caricias en música,
el roce en acordes,
la piel en melodía...
Añoro el sonido de tu tacto
y mi cuerpo no se cansa de ensayar tus canciones.

Enamorarse de un poeta




*



Deseé alguna vez




que un poeta me amase·




Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo,




algo de mí que en él se reconoce




hasta quebrar la imagen




de todo lo que fui.




Ahora deseo que me amase tanto




que dejara de amarme




y sus palabras fuesen nieve




que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚




allí donde su aliento insiste en acallar




esta tristeza antigua que siempre me acompaña.





De "Semillas para un cuerpo" 1988
Chantal Maillard




+

y seré el carbón de tus reyes

*
*
*
*

Deseos




Le pedí a los Reyes que se acabaran las fiestas y me lo han concedido.

Voy a imaginarme una tarde de cañas, palabras y silencios contigo...
*
*

La tregua



*

A veces me siento desdichada
nada más que de no saber
qué es lo que estoy echando de menos.


*

Felicitaciones originales de Navidad. Quién se anima?

Los Reyes Magos, Papa Noel, mi hijo, mi cuñado, el turrón, los mazapanes, mi suegra, los camellos, los renos y su p... madre os desean FELIZ 2009!!!
*
*

Qué música le pondrías al deseo?



Sabes, me estoy acostumbrando a ti.
Crees que es malo?
Dime que no.

Sabes, quiero decirte algo:
mi piel te quiere...
casi tanto como yo.
.

Cien años de Soledad


…lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido. Quería decir que cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aún la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado. . .

“Si no volvemos a dormir, mejor, así nos rendirá más la vida” dijo José Arcadio Buendía, de buen humor…

*

Qué bonito es el amor



Vida puta


hoy te desprecio.


Quisiera darte la espalda,


olvidar tu significado.


Vida, a veces,


morir sería un alivio


para no saber más de ti.


*

La cagaste


Tu primera llamada.
Descubrir que me encanta tu voz.
Tus palabras tan dulces
desencadenaron palabras de deseo.
Yo me sentía en el cielo
y escuchaba atenta pegada al auricular.
La conversación se volvía cada vez más caliente.
Notaba tu excitación y tú la mía.
LLegamos a desearnos tantísimo
que empezamos a quedar para vernos.
En una hora estaríamos juntos
interpretando nuestro guión telefónico.
Hasta que ocurrió:
"Ni te imaginas cuánto te deseo, Carmen"
Carmen?
Por qué no colgaríamos antes de su error?
Lástima, esto prometía.
Estoy por hacerme la sorda,
total Carmen también es un nombre bonito
y él lo ha pronunciado tan dulce...

Chaplin

VIDA


Ya perdoné errores casi imperdonables.
Intenté sustituir personas insustituibles

y olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné de personas

que pensé que nunca me decepcionarían.
Pero también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado

pero también ya fui rechazado.
Ya fuí amado y no supe amar.
Ya grité y salté de tanta felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos

pero fallé muchas veces.
Ya lloré oyendo música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me apasioné por una sonrisa.
Ya pensé que me moriría de tanta tristeza.
Tuve miedo de perder a alguien muy especial

(y acabé perdiéndolo) más sobreviví!
Y todavía vivo.
No paso por la vida

y usted también no debería pasar.
VIVA!!!

Es bueno ir a la lucha con determinación.
Abrazar la vida con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía.
Porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y la vida es mucho para ser insignificante.


*



*

Buen provecho


*

Para qué dar más vueltas a la situación que merendamos cada tarde.

Es inútil querer cambiar el llanto por chocolate.

Hay que seguir esperando.

Sólo el que espera quizá se tropiece con lo inesperado.
*
*

Ven-ganza

*


Ven, amor, volvamos a devorarnos.



Voy a inventar tu delirio.



Quiero que sientas tanto placer



que te sea insoportable.



Viertete en mi boca,



y así, embriagada



de los hijos que nunca tendrás,



desapareceré justo en ese instante
.
.
.
y no volverás a probar tu sabor en mis besos.






No dejes nunca de pensarme,



búscame en la nada,



deséame como nunca nadie ha sido deseado,



que tu única música sea el eco de mis gemidos.



Yo seguiré en ti,



hasta que oiga el sonido



de tus ojos cerrarse para siempre.






*

...y decirte que te quiero.

Me hace falta consumir más tiempo a tu lado y que me digas una tontería tras otra. Echo de menos la forma en que aniquilas mi sentimiento de soledad, las tonterías que te digo y tu boca en mi pene. Lo cierto es que me encanta tu desnudez y tu compañía, y la olor de tu piel impregnando mis sábanas y tus potingues y tu albornoz y tus caricias y tus besos y tus abrazos, y pasear mi lengua por el calor de tu entrepierna y tus miedos y tus nervios y tu mirada y pasear contigo por cualquier lado y mirar tu culo y enjugar tus lágrimas y follarte y tus manías y una tarde en la playa y recordar contigo nuestro primer día y meterte en una bañera conmigo para que juegues con mis pies mientras hablamos y mirarte a los ojos y erizar tu piel con mi tacto y compartir mesa contigo y tus preguntas y tus respuestas y que me toques la nariz y besar tu cuello y pasear cogidos de la mano, y sentirme orgulloso de ti y decirte que te quiero...



*

*

Un colaborador en casa

DE CUENTOS ARRANCADOS

Los más viejos del lugar juran que no siempre fue así, cuentan que era un muchacho risueño y amable, con un brillo hechicero en la mirada. Aquellos que tuvieron la oportunidad de verse reflejados en sus pupilas coinciden sin dudar en que dentro había una playa, y que esa luz intensa que desprendían no eran sino los rayos del sol acariciando la superficie del mar. Todos ellos han guardado con mimo la sensación de placidez de ese momento. Dicen que despertaba admiración y envidia a partes iguales, a nadie dejaba indiferente. No hubo en aquel pueblo quien dejara de opinar sobre su estrella, desde los que sostenían con vehemencia que crecería tanto que acabaría desbancando al astro rey hasta los que, instalados en la inquina y guiados por la envidia, se consolaban fantaseando con la velocidad en que dicha estrella degeneraría en agujero negro y se engulliría a sí misma.

Los que lo vivieron no olvidan aquella apacible tarde de un otoño ya cansado, cuando el espantoso estruendo de la señal de alerta, un gigantesco cuerno instalado desde tiempo inmemorial en la cima del único cerro de los alrededores, golpeó en cada esquina y se difuminó por las calles y plazas incidiendo con saña en el pecho de todos los habitantes, que corrieron prestos a refugiarse en sus hogares. En pocos minutos, la vida se evaporó dejando paso a un escenario fantasmagórico de tensa calma, de quejumbroso silencio, de miedo agazapado en sótanos y bodegas. Cuentan que algunos lo vieron pasear por las calles desiertas, que le llamaron entre rendijas de persianas entornadas, que caminaba taciturno arrastrando la playa por el empedrado, que de repente el suelo comenzó a temblar, a resquebrajarse al paso de los pies de cientos de caballos más oscuros que el alma de los que no la tienen. Escucharon ruido de herraduras nerviosas, de armaduras que descabalgaban, ruido de miradas curtidas en mil batallas. Una arenga dio paso a la segunda sacudida del terremoto, tan fuerte, según dicen, que llegó a agrietar la fachada del templo y terminó de desmoronar el ánimo de los más osados. Después, la renacida normalidad volvió a poblar las calles y surgieron conversaciones para despistar el miedo. A partir de ese momento todo son elucubraciones y leyendas, mitos y cotilleos.

Unos dicen que se fue, otros que se lo llevaron. Se oye que el campo de batalla le endureció el carácter hasta extremos insospechados, que sufrió hasta atrofiarse el alma y lloró la última lágrima, que luchó contra ogros y dragones, y que tantas flechas rasgaron su piel que ésta acabó por transformarse en un impenetrable tapiz de cicatrices. Relatan que el gélido invierno de las escarpadas tierras septentrionales condensó tanto la sangre que se arrastraba por sus venas, que cuajó hasta convertirse en arena. Un corazón granítico latiendo tierra.

El paso de los años hizo brotar el convencimiento de que jamás regresaría. Ya éramos muy pocos los que le esperábamos, algunas, como yo - pobre mitómana soñadora - incluso sin haber llegado a conocerle. Pero esta noche, esta larga noche sin luna, ha paseado entre nosotros y hasta las calles han hecho ademán de evitarle. Nadie sabe por dónde vino, algunos supersticiosos afirman que no llegó, que surgió donde no había nada y tomó forma. Caminó en silencio durante un tiempo indeterminado, y es que no hay reloj capaz de medir el miedo. El pueblo era un teatro en el que se escenificaba la obra más aterradora jamás concebida y sus estudiados y contundentes pasos, la banda sonora.

Lo sé, no puedo decir que no me lo advirtieran, me repitieron hasta la extenuación que no levantara la vista del suelo. Pero soy tan necia como fisgona, y tan curiosa como desobediente. La tentación me pudo, mi mirada se cruzó con la suya, mi espíritu se cruzó con la tiniebla, y ahí estaba, esa visión que me acompañará el resto de mis días y que, a buen seguro, será la última imagen que recree antes de exhalar mi último aliento. Soy muy joven y seguramente aún me quede mucho tiempo por delante, pero ya sé que cuando me marche lo haré serena, entre el rumor de las olas, el olor a salitre y el cálido abrazo de la fina arena de esa playa infinita.


UaP

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Las cosas de la Puri

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Hay cosas que una las piensa tarde.

Lo que yo daría por haber apuntado en una libreta el nombre de mis amantes.

¿Cuántos serían? ¿Veinte? Quizás más, ¿Unos treinta?

Tendría que haberles puesto fecha, oficio, estado civil, localidad... hasta la valoración (eso es muy típico de ellos). Como una ficha, vamos.

Ahora podría repasarlo y acordarme de más de uno que seguro tengo olvidado y que en su momento fue parte de mi vida.

Supongo que yo también habré sido parte (importante o no) de las suyas, aunque ninguno se haya suicidado por mí y mi orgullo sangre al reconocerlo.

Pensando en alguno, creo que hubiera estado mejor en el fondo de un río que cuando estuve en su cama (mira que los hay torpes).

Con otros, deseaba más que se quedaran en mí que seguir viviendo.

Estoy segura de que cada vez iré sintiendo menos y recordando más, y será el momento de estrenar esa libreta para llenarla de sueños en los que sólo viviendo absurdamente lograba romper ese absurdo infinito de la monotonía.
La Puri.




Pero no sé

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Imagen robada a El Secretario
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Si supiera escribir, amor...

si mis letras pudieran ser tan dulces como tus besos

si lo que siento pudiera expresarse

si cada coma oliera a ti

si cada punto fuera tu caricia

si yo supiera, amor...

entonces escribiría que te amo.
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Gabriela Mistral

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Se va de ti mi cuerpo gota a gota.


Se va mi cara en un óleo sordo;


se van mis manos en azogue suelto;


se van mis pies en dos tiempos de polvo.


¡Se te va todo, se nos va todo!


Se va mi voz, que te hacía campana


cerrada a cuanto no somos nosotros.


Se van mis gestos que se devanaban,


en lanzaderas, debajo tus ojos.


Y se te va la mirada que entrega,


cuando te mira, el enebro y el olmo.


Me voy de ti con tus mismos alientos:


como humedad de tu cuerpo evaporo.


Me voy de ti con vigilia y con sueño,


y en tu recuerdo más fiel ya me borro.


Y en tu memoria me vuelvo como esos


que no nacieron ni en llanos ni en sotos.


Sangre sería y me fuese en las palmas


de tu labor, y en tu boca de mosto.


Tu entraña fuese, y sería quemada


en marchas tuyas que nunca más oigo,


y en tu pasión que retumba en la noche


como demencia de mares solos


¡Se nos va todo, se nos va todo!



*



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*

Esa tontería llamada edad



*


¿¿Que cuántos años tengo?? ¡Qué importa eso!


¡Tengo la edad que quiero y siento!


La edad en que puedo: Gritar sin miedo lo que pienso...


Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido...


Pues tengo la experiencia de los años vividos


y la fuerza de la convicción de mis deseos.




¡Qué importa cuántos años tengo!


¡No quiero pensar en ello!


Pues unos dicen que ya soy viej@,


y otras “que estoy en el apogeo".


Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,


sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.




Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,


para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,


rectificar caminos y atesorar éxitos.


Ahora no tienen por qué decir:


¡Estás muy joven, no lo lograrás!


¡Estás muy viej@, ya no podrás!




Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,


pero con el interés de seguir creciendo.


Tengo los años en que los sueños,


se empiezan a acariciar con los dedos,


las ilusiones se convierten en esperanza.




Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada,


ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada...


y otras... es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.




¿Qué cuántos años tengo?


No necesito marcarlos con un número,


pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,


las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...


¡Valen mucho más que eso!




¡Qué importa si cumplo cuarenta, cincuenta o más!


Pues lo que importa:¡Es la edad que siento!


Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.


Para seguir sin temor por el sendero,


pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.




¿Qué cuántos años tengo?


¡Eso a quién le importa!


Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento!!.




Qué importa cuántos años, ¿¿cuántos tengo, o cuántos espero … ??


Si con los años que tengo..


¡¡Aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno!!


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Angel González







Yo lo noto: cómo me voy volviendo





menos cierto, confuso,





disolviéndome en aire





cotidiano, burdo





jirón de mí, deshilachado





y roto por los puños.





Yo comprendo: he vivido





un año más, y eso es muy duro.





¡Mover el corazón todos los días





casi cien veces por minuto!





Para vivir un año es necesario





morirse muchas veces mucho.

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Gracias!
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Juan Salvador Gaviota

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Durante largo tiempo


Juan se olvidó del mundo de donde había llegado,


ese lugar donde la bandada


vivía con los ojos bien cerrados


al placer de volar,


Pero de vez en cuando,


sólo por un instante,


lo recordaba.
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Sería fantástico seguir leyéndote













¿Te quiero?









Supongo que decir “te quiero"




es una deuda ineludible, hiriente.




Es un hueco clavado, si no dicho,




como se clava el mal sabor




en la dulzura vieja y enranciada,




es un pecho inflamado que se enfría




sin el resguardo de otro pecho amigo.




Supongo que decir “pasó”,




lo mismo que decir “ya te olvidé”




es el modo más triste de decirte




que aún te echo de menos y te espero.




Supongo que decirte “ven”




es la manera que me queda




de decirte “voy” y de decirte “espera”.




Supongo que decirte que te quiero




quiere sólo decirte que te quiero




aunque aún se me oculte




lo que quiero decir cuando lo digo.








YBRIS

















Ella nunca dirá que sí










Para qué seguir tentándonos,



para qué probar que no será eterno.



No esperemos más,



coge nuestro amor



y salgamos corriendo.









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Un buen propósito

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"MI META EN LA VIDA ES SER TAN BUENA PERSONA COMO MI PERRO YA CREE QUE SOY"
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Oliverio Girondo (que no yo)







QUE LOS RUIDOS TE PERFOREN LOS DIENTES...





Que los ruidos te perforen los dientes,


como una lima de dentista,


y la memoria se te llene de herrumbre,


de olores descompuestos y de palabras rotas.


Que te crezca, en cada uno de los poros,


una pata de araña;


que sólo puedas alimentarte de barajas usadas


y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,


al espesor de tu retrato.


Que al salir a la calle,


hasta los faroles te corran a patadas;


que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte


ante los tachos de basura


y que todos los habitantes de la ciudad


te confundan con un madero.


Que cuando quieras decir: "Mi amor",


digas: "Pescado frito";


que tus manos intenten estrangularte a cada rato,


y que en vez de tirar el cigarrillo,


seas tú el que te arrojes en las salivaderas.


Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;


que al acostarse junto a ti,


se metamorfosee en sanguijuela,


y que después de parir un cuervo,


alumbre una llave inglesa.


Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,


para que los espejos, al mirarte,


se suiciden de repugnancia;


que tu único entretenimiento consista en instalarte


en la sala de espera de los dentistas,


disfrazado de cocodrilo,


y que te enamores, tan locamente,


de una caja de hierro,


que no puedas dejar, ni por un solo instante,


de lamerle la cerradura.






Es más fuerte la sed que el miedo al veneno






Me diste a beber tu elixir de la vida
y viví para siempre sin ti.
Hoy, inmortal,
busco por toda la eternidad
el elixir de la muerte.
















Jesús Aguado






LO QUE DICES DE MÍ...



Lo que dices de mí

me posee a horcajadas detrás de unos arbustos.


Lo que dices de mí

me aprieta la cintura en medio del océano.


Lo que dices de mí

me araña de los muslos a la nuca
mientras un elefante nos transporta en la selva.


Lo que dices de mí

me tira de los pelos en un piso catorce.


Lo que dices de mí

me saliva la oreja en un vagón.


Lo que dices de mí

me embadurna de aceites aromáticos

dentro de un telescopio enfocado a Saturno.



Lo que dices de mí

mordisquea mi sexo en la estela de un barco.


Lo que dices de mí

jadea en una mesa de un albergue.


Lo que dices de mí

se bebe mi sudor en la calle más céntrica
(en el escaparate de una agencia de viajes).


Lo que dices de mí

tapona con su lengua mi ombligo en una tundra.


Lo que dices de mí

se toca los pezones más allá del espejo.


Lo que dices de mí

dilata su vagina en el arcén
de una autopista en obras.


Lo que dices de mí

grita en un diccionario abierto por la «p».


Lo que dices de mí

se arquea hasta romperse en una alcantarilla.


Lo que dices de mí

me eriza en una lámpara.


Lo que dices de mí

me da masajes rápidos y suaves

en la fuente de un río.


Lo que dices de mí

te besa las axilas en el filo de un hacha.


Lo que dices de mí
acaricia tu pubis en una enredadera.


Lo que dices de mí

desoculta tu clítoris en un alto trapecio.


Lo que dices de mí

me gira y me retuerce en un vaso de vino.


Lo que dices de mí

me amorata en un puerto

asolado después de un maremoto.


Lo que dices de mí

olfatea mi semen dentro de un espejismo.


Lo que dices de mí

se pellizca la piel en un frutero.


Lo que dices de mí

pone un índice mío detrás y otro delante

en un viejo astrolabio.


Lo que dices de mí

pierde el conocimiento en un poema.





(imagen robada a Glup 2.0)

Un Colaborador en casa

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Operación Retorno.
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Una cuneta, con sus piedras, sus matojos, sus colillas y todo lo que tiene que haber en una cuneta. Las vacaciones llegaron a su fin y, siguiendo el mismo ritual del españolito medio, recogí mis cosas, hice el petate, dije adiós con resignación al paraíso quincenal y cogí el coche para deshacer mi camino con ganas inversas. Como cada hijo de vecino, llené el depósito hasta arriba antes de partir y me puse en camino. La carretera hasta arriba de caras de cordero degollado, mal de muchos, pues eso.

De repente un flash, la luz roja de alerta en la memoria, ¿qué cojones me habré dejado olvidado esta vez? El gas cerrado, revisión mental del equipaje, me despedí de todo el mundo, creo que sí, todo en orden, falsa alarma. De vuelta a la realidad subo la temperatura del aire acondicionado, busco algo de música optimista y trato de relajarme y centrarme en la conducción. Tras el primer desvío la sensación de angustia, lejos de aliviarse, parece como si se alimentara con cada kilómetro de más, o de menos. Mi angustia obesa y yo. Pero sigo sin saber por qué ella está ahí.

Una de esas múltiples imperfecciones en el firme, un bache más pronunciado de la cuenta, mueve el resorte que tapona las ideas y activa cierto mecanismo que libera un torrente de sensaciones, a cada cual más tétrica. Esta vez el flash se ha tornado en relámpago, en tormenta, y si hay luz ha de llegar el sonido. Sé que el trueno se aproxima, me preparo instintivamente para protegerme a la par que calibro la inutilidad de mi empeño, pero no consigo mitigar su impacto, estaba claro, es como si me hubieran detonado un cartucho de dinamita en la mismísima boca del estómago. Y en medio de ese hervidero neuronal y de una voladura cuyos escombros comienzan a canalizarse por el píloro, oigo a mi compañera de viaje sintetizar el motivo de su existencia en una sola pregunta con retintín cinematográfico: “¿dónde vas?”.

Volver es fácil porque tienes la referencia de la ida, tan sólo tienes que desandar, es un trayecto para el que no se necesita consultar ningún mapa. El problema surge cuando el punto de partida del viaje primigenio está tan castigado que se hace añicos con el mero movimiento de salida y desaparece, pero sin hacer mucho ruido, al menos no el suficiente como para investigar la causa en el retrovisor. El efecto más pernicioso de la huida no planificada es que cuando regresas del cómodo refugio interino puede que no quede nada, o puede que quede la misma nada que había antes de partir sólo que vista con la objetividad que proporciona el infalible cristal de la distancia. Un elaborado nudo marinero la garganta.

Si un viaje es el trayecto entre dos puntos, origen y destino, cuando te falta el segundo sólo puedes hacer dos cosas: continuar la marcha y buscar inmediatamente un nuevo destino, esto es lo que se conoce como “aventurarse”, un verbo asociado a espíritus intrépidos, valientes y decididos. O también puedes optar por frenar en seco, porque cada centímetro hacia lo desconocido es una amenaza, con todos los riesgos que semejante imprudencia conlleva. Si tienes suerte y no venía nadie detrás o el que venía es un conductor avezado, no se producirá ninguna colisión que obligue a detenerse a nadie más, lo cual no es poco. Pero la dosis de fortuna que se necesita para que el lugar donde te has detenido por puro impulso coincida con un área de descanso es tan elevada que sólo pueden acceder a ella unos pocos elegidos, los de la flor en el culo.

Pues bien, si no te identificas con este último colectivo, ni tampoco con el de los aventureros, probablemente te encontrarás inmóvil, pensativo y temeroso en el interior de ese útero metálico cuya propiedad aún compartes con el banco, fotografiando a golpe de retina las caras de cordero degollado y maldiciéndote por no haber sido nunca capaz de venderle tu carne a ningún matadero. Tú solo, sólo tú, aparcado en esa zona adyacente a la calzada concebida para permitir el desagüe de la misma. Y en esas estamos.


UaP





Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia







Usted martín santomé no sabe


cómo querría tener yo ahora


todo el tiempo del mundo para quererlo


pero no voy a convocarlo junto a mí


ya que, aún en el caso de que no estuviera


todavía muriéndome,


entonces moriría


sólo de aproximarme a su tristeza.


Usted martín santomé no sabe


cuánto he luchado por seguir viviendo,


cómo he querido vivir para vivirlo,


porque me estoy muriendo santomé,


usted, claro, no sabe


ya que nunca lo he dicho,


ni siquiera


en esas noches en que usted me descubre


con sus manos incrédulas y libres,


usted no sabe cómo yo valoro


su sencillo coraje de quererme.


Usted martín santomé no sabe,


y sé que no lo sabe,


porque he visto sus ojos


despejando


la incógnita del miedo,


no sabe que no es viejo,


que no podría serlo,


en todo caso allá usted con sus años,


yo estoy segura de quererlo así.


Usted martín santomé no sabe


qué bien, que lindo dice avellaneda,


de algún modo ha inventado


mi nombre con su amor.


Usted es la respuesta que yo esperaba


a una pregunta que nunca he formulado.


Usted es mi hombre


y yo la que abandono,


usted es mi hombre


y yo la que flaqueo.


Usted martín santomé no sabe,


al menos no lo sabe en esta espera,


qué triste es ver cerrarse la alegría


sin previo aviso


de un brutal portazo,


es raro


pero siento


que me voy alejando


de usted y de mí


que estábamos tan cerca


de mí y de usted,


quizá porque vivir es eso,


es estar cerca,


y yo me estoy muriendo santomé,


no sabe usted


qué oscura


qué lejos


qué callada.


Usted


martín,


martín, cómo era?


los nombres se me caen,


yo misma me estoy cayendo.


Usted de todos modos


no sabe ni imagina


qué sola va a quedar


mi muerte


sin


su


vida.



Ultima noción de Laura
(Benedetti)







Tiempo de vivir




Vivir despacio,
vivir sintiendo y sin tiento,
vivir con los pies en suelo
o con las patas p'arriba.

Vivir, sobrevivir...
vivir con fe
o vivir la vida loca.

Vivir, revivir...
para ti o para otros.
Vivir para nadie.

Vivir, malvivir...
esperando la esperanza,
olvidando el olvido.

Vivir, desvivir...
vivir a la fuerza
o vivir sin fuerza.

Vivir, es lo que toca.




Quién da más?



"El me retila la murta, me pone los planeos entre las angustas, nos treturnamos los porcios y tú siempre te quedas en la gunfia más chica"




(Extraído de Rayuela)




Os animo a que escribais una traducción-interpretación con un estilo libre, sin censuras.










Luis García Montero

RECUERDA QUE TÚ EXISTES TAN SÓLO EN ESTE LIBRO...







Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,

agradece tu vida a mis fantasmas,

a la pasión que pongo en cada verso

por recordar el aire que respiras,

la ropa que te pones y me quitas,

los taxis en que viajas cada noche,

sirena y corazón de los taxistas,

las copas que compartes por los bares

con las gentes que viven en sus barras.

Recuerda que yo espero al otro lado

de los tranvías cuando llegas tarde,

que, centinela incómodo, el teléfono

se convierte en un huésped sin noticias,

que hay un rumor vacío de ascensores

querellándose solos, convocando

mientras suben o bajan tu nostalgia.

Recuerda que mi reino son las dudas

de esta ciudad con prisa solamente,

y que la libertad, cisne terrible

no es el ave nocturna de los sueños,

sí la complicidad, su mantenerse

herida por el sable que nos hace

sabemos personajes literarios,

mentiras de verdad, verdades de mentira.

Recuerda que yo existo porque existe este libro,
que puedo suicidarnos con romper una página.








Yo, en realidad, no tengo nada que ver conmigo misma

Mi amor, te extraño, me dueles en la piel, en la garganta, cada vez que respiro es como si el vacío me entrara en el pecho donde ya no estás.

Miro por la ventanilla y pienso en el adiós que no resisto, veo el reflejo de mí que soy yo a través del espejo de la duda.

No me resigno a volver a amar con los ojos cerrados, a sentir que los besos que no son tuyos, todos llevan tu nombre, ni a esperar en otras manos tus caricias deseadas.

Me niego a sacrificar el más grande amor de mi vida. Considero la muerte física menos injusta que esta muerte que envenena toda vida ulterior.

Este duelo es del todo parcial: si ganas tú perdemos los dos.













Qué Calor




Creo que esto es lo mejor que os puedo ofrecer con la que está cayendo.
.
Que os sea leve!
.

Las cosas de la Puri







Acostumbro a pensar mucho, demasiado, antes de no hacer nada.


Sólo quiero que sepas que nunca voy a pedirte nada más de lo que ya me estás dando


seguiremos así, amándonos sin rebajas


con esta oscuridad a la carta de poder cerrar los ojos cuando deseemos


y esperar el milagro de las manos adivinando el roce exacto


anhelando el deseo de que mojes mi placer con tu alevosía.

Hace tanto tiempo ya que olvidé a qué saben mis lágrimas...


pero te aseguro que sería capaz de reconocer el sabor de tu sexo entre mil.


Quiero sentir eternamente la libertad de estar desatadamente atada a ti.
La Puri.






Alejandro Dolina




EL GUARDIÁN:


Al que llega a este lugar


lo acompaña una nube


perversa y fatal.


Una mortal cerrazón


que es como una premonición.


Aquí andan los fantasmas


de la terquedad.


El que se atreve a pasar


ya no puede volver atrás.




Pero está lindo el barrio,


el cielo es casi igual


con su constelación


de uso particular.


Y las novias ajenas


dicen al mirar...




LAS CHICAS:


Yo no soy para vos,


nunca me has de besar.




EL GUARDIÁN:


Y las brujas dolientes de la decepción


soplan un viento de horror


que apaga el último farol.




Este es el rojo buzón


de las cartas que nunca jamás


llegarán.




Allí se puede esperar


a la novia


que no vendrá.




Y aquella es la Avenida de la Confusión.


Nunca se puede perder


el que no sabe adonde va.




Pero está lindo el barrio,


el cielo es casi igual


con su constelación


de uso particular.


Y las novias ajenas


dicen al mirar...




LAS CHICAS:


Yo no soy para vos,


nunca me has de besar.




EL GUARDIÁN:


Y las brujas dolientes de la decepción


lloran un llanto de horror


que moja la última ilusión.




Pero hay algo, enamorado, que usted debe recordar:




Tres años de su vida tendrá que pagar


por cada encuentro fatal


con los vecinos del lugar.








Este barrio es una mezcla de habitantes de la luna con una alma tan diversa y maravillosa como el cuarto de juegos de una niña rebelde rodeado con las más preciosas Margheritas silvestres.


Lo sobrevuela el más eficiente de los ángeles alemanes y protege su puerto la tribu completa de Claudio a bordo de la nave Galatea.


Resulta un verdadero placer andar descalzo sobre las suaves Microalgas que recubren todo el suelo.


En el aire, restos De Cenizas enamoradas y voces lejanas de los sabios poemas de Ybris.


El olor al Gel más sensual invade la estancia adornada por elaborados trabajos del ganchillo de Bardinda.


En las paredes, imágenes de las mejores películas de Raúl y de una Mami más pintora que ninguna.


Las locuras de Ulises, contrastan con la languidez de Pablo y las ocurrencias de un tal Neander, pero sólo yo sé, que tienen algo en común que los tres desconocen.


La organización corre a cargo de un Secretario tan delicioso como sus recetas, a las que no han de faltar un buen Cacho de Pan tierno y crujiente.


La ausencia de Pedro, me la hacen olvidar el sabor de las Maduixes más dulces que jamás había probado y el espíritu siempre presente de Godott.


Ale, pasen, desnúdense y desdúdense, están en su casa.







http://es.youtube.com/watch?v=oHwq4MdZrVI



Dónde coño habré guardado el pegamento


Deseo

Descúbreme el color de tus sentidos
Con qué mirada quieres que te mire
Con qué sabor quieres mis besos
Qué presión te gusta en mis caricias
Cuántas veces quieres que suspire
La temperatura de mi aliento
La humedad precisa en mi sexo
El aroma de mi piel
El tono de mis gemidos
Enséñame a acariciar tu alma
Voy a hacerme a tu medida.





Rayuela (Julio Cortázar)





"Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en mitad del patio. Vos dirás que la eligen-porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto".





(Dicen que hoy lloverá en Barcelona pero yo no pienso cojer el paraguas)










Hace unos días leí este texto que mi admirado Micro citaba en un blog. Hace mucho tiempo que tengo pendiente leer el libro pero nunca es tarde, así que van a prestármelo. Me encanta leer libros que me dejan, lo hago pensando en lo que sintió esa persona mientras leía.



















Ni te imaginas cuánto te quiero

Hoy me he acercado a ver a mi madre, como siempre con prisas y algún encarguillo tipo "¿me coses esto cuando puedas?"

A ella le brillan los ojos en cuanto me ve, me reprocha bajito que siempre voy con prisas, me pregunta si estoy bien, al rato repite la pregunta. La beso y le digo que "sí, claro", que vendré con más tiempo a recoger esa blusa con la que obrará el milagro de que me quede maravillosa.

En cuanto llego al coche me doy cuenta de que me he dejado las llaves (Dios, hoy llego tarde al trabajo!!)

LLamo al interfono y escucho, "te has dejado las llaves, las bajo?" "no, subo yo".

Blasfemando como un forastero subo en el ascensor y en cuanto abro la puerta ya veo una mano con las llaves y oigo un susurro que me dice "no corras". Por un momento pienso en cojerlas y salir chutando pero, me relajo, termino de abrir la puerta y me abrazo a mi madre. Le digo que no se preocupe que hoy no pasa nada si llego un poco tarde.

De repente me mira y me dice, "¿en serio, hija? pues mira a ver si puedes abrirme, que se me ha cerrado la puerta y me he quedado en la calle".

Me he quedado muerta. Se hubiera estado en el descansillo hasta que llegara mi padre por no hacerme perder un minuto de mi tiempo.

He llegado un poco tarde, sí, y encima con los ojos llorosos de pensar en lo asombroso que es hasta dónde puede llegar la generosidad maternal.

Tengo la mejor maestra y gracias a ella puedo aprobar cada día con buena nota.


Basta con que alguien me piense para ser un recuerdo






(si tú me piensas, háblame, escribe)









Om

Hoy, el dia después del viento. Es el dia.
Calma, cielo azul completo.
Casi siempre es necesaria la ventolera,
los remolinos,
ese aturdimiento
y el dolor de cabeza inevitable
para que surja un nuevo amanecer limpio,
un resplandecer claro.

Hay que hacer limpieza
hay que vaciarnos de lo que no nos sirve
de lo que no usamos
de lo que nos impide avanzar,
vomitar hasta los remordimientos de conciencia
para poder llenarnos de nuevos sentimientos
si no, no hay sitio, todo se acumula,
imposible apreciar.

En cualquier caso,
estemos en el lugar que estemos de nuesta vida,
debemos de recordar que el pasado era mentira,
que la memoria no tiene caminos de regreso,
que toda primavera antigua es irrecuperable
y, que el amor más desatinado y tenaz,
era, de todos modos, una verdad efímera.




Imagen robada a Neander



"Volando hacia el imposible"

Vuelves, vuelves.


Y es que no paraban de llover sueños de la nube de tu ausencia,

sueños de ti conmigo,

sueños de mí contigo.



De nuevo despliego mis alas

y me visto de negra esperanza.


Quiero que escribas en mi piel tu lujuria

y que nos pintemos de colores los sentidos,

que con tu boca me gastes los labios,

que mi espalda la arañe tu aliento.



Que te quedes en mí tanto como puedas,

o que al menos lo desees,

y que una vez más como siempre,

nunca me lo digas.


Pero, eso sí,

avísame si te pierdo,

avísame con tiempo

a mí que nunca te he tenido.


¿De qué iban a servirme las alas sin viento?.




.
.
.

J.Bignozzi (para PaU)

Soy una mujer sin problemas.

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.

Cuando creía tener todas las respuestas, de pronto, le cambiaron todas las preguntas.


El timbre del teléfono rompe la rutina de esperar tu llamada. La ansía tanto que ha creído imaginarla.



-"¿Cómo que te vas el viernes a Berlín? ¿Por qué no me lo has dicho antes?"
-"Si quieres que nos veamos, tendría que ser ahora".



Lo deja todo, todo por verte, y sus lágrimas y ella, salen a buscarte.



Remolinos de sensaciones en el encuentro casi sin palabras, sólo quiere sentirte, y en tu piel, que te lleves su alma. Nunca las caricias fueron tan calladas.



Lo último que oyó de tu boca fue ese "Ten cuidado", y ella se pregunta cómo podrá tener cuidado de tu ausencia.




Sin darte cuenta o queriendo, quizás te has ido para levantar de nuevo el muro, para protegerte de ti mismo o separarte de ella, pero seguro que, en algún momento, vas a cordarte de ella que nunca se cansará de esperarte, porque nunca se cansó de mirarte.



Y, este día sin ti y sin nombre, sólo le trae el tuyo, tal vez ya no te quiera, sí, ya no te quiere, pero nunca dejará de amarte.











El olvido está tan lleno de memorias que habrá que empezar a tomar clases de amnesia


"Voy a morir de un deseo
si un deseo sutil vale la muerte.
A vivir sin mí mismo de un deseo,
sin despertar, sin acordarme,
allá en la luna, perdido entre el frío"

Luis Cernuda






Angel González (1922-2008)



BREVES ACOTACIONES PARA UNA BIOGRAFÍA

Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de
tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo,
pero luego no digas que no sabes
lo que haces.

Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.
???????????????????????
??????????????
??????
?
Cada día entiendo menos, cada día siento más.



Gracias, P(ost) M(eridian).



Domingo
Tove Ditlevsen Traducción de Francisco J. Uriz


Nunca ocurre nada los domingos.

Nunca encuentras un nuevo amor en domingo.

Es el día de los infelices.

Día de pensión o día de familia.

Las horas más dolorosas de la amante

cuando se imagina a su amado

con sus hijos en las rodillas

mientras su mujer, sonriente,

entra y sale con tentadoras bandejas.

Un día maldito.


Alguna vez tuvo que haber sido diferente.

¿Por qué si no tendríamos todos

que esperar con ansias el domingo durante toda la semana?

¿Quizá cuando íbamos a la escuela?

Pero ya entonces las campanas sonaban

compungidas y grises como lluvia y muerte.

Ya entonces las voces de los adultos

eran débiles e insonoras como si buscasen a tientas

y en vano las palabras dominicales.


El olor a humedad y a pan mohoso,

a sueño, botas de goma y achicoria

ya subía entonces por la escalera

y la calle, que estaba dura, vacía y diferente

de una manera desolada ­

El olor dominical nos forraba

con la gruesa capa de la decepción

que sigue a una expectativa

sin meta específica.


Pero, entonces ¿cuándo?

En un lugar anterior a la memoria

hubo felicidad, una expectativa irresistible

que todavía nadie había sido capaz de defraudar.

Entonces las campanas significaban que papá estaba en casa,

el bigote, las negras cejas y el olor a tabaco mascado

estaban allí y allí quedaban, en un lugar cercano,

y quizá la risa de tu joven madre

sonaba más alegre que los otros días.


Es domingo. Tú nunca encontrarás

un nuevo amor ese día.

Estás sentada en el cuarto de estar

apabullada y rígida como una figura de cartón

a los ojos de los niños.

Escarban con los pies

y se pelean sin energía.

«Deberíamos hacer algo», dices.

«Sí», dice una voz detrás del periódico.

Entonces os calláis los dos, porque todo lo que tenéis ganas

de hacer es oculto y secreto

y sería inaceptable para el otro.


Las campanas de la iglesia suenan. Las narices de los niños

se llenan de desesperanzado olor heredado.

Sobre sus dulces rostros se desliza

una fealdad pasajera.

Una luz marchita nace en sus ojos.


Pero todos esperamos el domingo

toda la semana, toda nuestra vida,

esperamos la ilusión de cientos

de largos domingos vacíos, agotadores.

Día familiar, día de pensión,

el infierno de los amantes secretos.

Ese día en que la nauseabunda grisura de los adultos

impregna a los niños y establece

la incomprensible melancolía dominical de los años venideros.





Siempre Godott.



Llega hasta el portal desbordada de ansia por verte
Sus ojos muy abiertos queriendo encontrarse con los tuyos
Sus manos desean tu rostro y su piel el calor de la tuya
El corazón acelerado ya no tiene espera
Se esfuerza en contener las ganas de gritar tu nombre mientras sube las escaleras
Intenta disimular su respiración entrecortada

Ya te presiente

Sólo tiene que empujar esa puerta entreabierta
Saborea ese momento de saberte tan cerca

Y por fin avanza
La penumbra
La mirada
El abrazo
El aroma
El deseo
Los sentidos
El instante
La fascinación del instante.
Sólo en ese instante eres suyo

El mundo no existe
Ni el tiempo
Ni el aire
Que todo se detenga, suplica

Y una vez más su pregunta,
¿Cómo se roba un instante?
Después solamente queda la espera
Entretener al tiempo
Esperar que quieras volver a verla
Y pensar en cómo robarte para siempre.



Glup 2.0

Quiero escribir, lo necesito…
En mi cabeza se agolpan las ideas y al final nada en claro.
Voy a probar:
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche..."
Nada, no, eso ya está escrito.
Espera, pruebo otra vez:
"Te digo adiós, y con esta despedida, el más hermoso de los sueños…"
Que no, que no hay manera.
Tengo tantas ganas de escribir como de llorar, y de eso ya hace días, demasiados. A veces creo que voy a ahogarme de tragar mis lágrimas continuamente.
A ver ahora:
"Vivo sin vivir en mí, pues tan alta vida espero…"
Esto no sale. Todo lo que se me ocurre ya está dicho.
Me siento como cuando te estás tomando un buen café, vas a dar el último sorbo, y resulta que la taza está vacía. Los labios se quedan ahí, entreabiertos, sin llegar a tocar el borde, y los ojos se clavan en el fondo esperando que por arte de magia aparezca ese trago que te faltaba para saciar tus sentidos, ése que otras veces olvidamos creyendo ya haber apurado y lo descubrimos ahí, frío, demasiado reposado, demasiado tarde.
Quiero escribir como él, poder hablar de todo sin decir nada. Expresar mis sentimientos sin que nadie se entere, ni siquiera él mismo se entiende. No quiero que él me entienda.
Unas veces cerca, otras veces inalcanzable, dando vueltas en mi cabeza entrando y saliendo.
Escribe para mí (quieres que te diga). Te lo digo, pero hazlo en la piel de tus brazos. Y me hablas de "La ausencia del amante" de "La arpista ciega" de "Una esquina al Sur" de "La euforia del músico gris", te hablo de tierras quemadas y tu mencionas los ardientes campos de cereales. Dime, ¿Decimos lo mismo? De pronto citas a Salinas, "Si me llamaras, sí, si me llamaras...". Mencionas las Variaciones Goldberg y yo te canto a Brel, me sueltas un "Ay, amor" y quieres que lo baile...
Se nos llenó la habitación de peces y laberintos, sí en eso te doy la razón. Lo que no me trago es lo de poner a Serrat por eso de la popularidad, ja!, cómo me río... Si eso es verdad, me dedicaré el resto de mi vida a hacer como Rebeca, y guardaré puñados de tierra en mis bolsillos para írmelos comiendo a granitos.
¿Y tu "Escritura emergente"? Ahí te pillé! Lo pusiste, mi nombre en tu mundo, aún sueño...
Ahora! Por fin salió, ya está. Eso es lo que revolvía mis entrañas.
Me quedo más tranquila, o no. Y sigo soñando...



Para Pedro, con todo mi cariño.



Mentiras que matan.

Después de tres días en coma y con sólo 35 años, falleció.

Lo encontró su mujer. Acudió a la casa al recibir la llamada de él que amenazaba con matarse si no compartía la custodia de la hija que tenían.

Los padres de él se culpan de no haber sabido comprenderle en su larga depresión.

Los amigos creían que esa depresión era debida a un antiguo amor que le dejó marcado para toda la vida. Esa mujer de la que hablaba con quién quisiera escucharle y por la que parecía que sufría eternamente y que, evidentemente, no era con la que se había casado.

Los vecinos y conocidos culpaban a la esposa de haberle abandonado llevándose a la niña.

Sucedió unos meses antes, él seguía arrastrando su depresión pero, aún así, decidió volver al trabajo.

Ese día la empresa llamó a la esposa advirtiendo que el marido no había acudido a una cita con un cliente y pedían explicaciones.

La mujer sintió miedo de que algo le hubiera ocurrido y se dirigió al garaje donde guardaban el coche.

La imagen fue impactante, todo lo impactante que puede ser ver a tu marido en plena fornicación con otra mujer que, por cierto, no era la que él nombraba el amor de su vida.

Por eso le abandonó, se llevó con ella a la niña y calló para todos quizás por vergüenza ajena.

Con su silencio a cuestas, acudió a la llamada provocadora de él, pero le conocía bien y en ningún momento pensó que cumpliera su amenaza.

Cuando lo vio colgando de aquella soga, en medio del dormitorio, creyó morir. Se sintió culpable, se arrepintió de mil cosas, quiso morirse con él…

Tres días en los que todos sentían que no habían hecho lo suficiente. Los amigos pensaban que eran los únicos privilegiados que conocían la verdad, esa historia de amor imposible, de las que emocionan si son de otro.

La mujer que se culpaba de haber sido demasiado dura y que ya empezaba a cargar con el peso de que vecinos y conocidos la miraran por encima del hombro.

Los padres impotentes de no haber entendido a su hijo sufrían la amargura más injusta de la vida, la de sobrevivir a la muerte un hijo.

La realidad de los hechos sorprenderá a todos:

El no quería matarse, sólo quería impresionar a su mujer con un falso suicidio para presionarla y, todo el montaje, se volvió en su contra: Preparó el escenario a conciencia para ablandar a la pobre cornuda (y encima apaleada, que dirían…) pero, el taburete en el que se apoyaba, resbaló siendo víctima de su propia mentira.

El resultado de la autopsia confirmó que había estado luchando contra la muerte agarrado a la cuerda que rodeaba su cuello.

Nunca todo es como parece, siempre hay algo que no sabemos pero, cada uno nos montamos la historia a nuestra manera permitiéndonos el lujo de tomar conclusiones saltándonos las evidencias.

Este es un claro ejemplo de ello y cada uno de los que lo conocieron tienen "su propia verdad de los hechos".

La Puri

La vida es cambio (eso dicen) pero, éste de ahora la desborda.
Cuanto más se mira al espejo, menos se parece a su vivo retrato.
La cuestión es que se gusta, y mucho…
No me extrañaría que, en cuanto se reconozca, pierda el conocimiento.
Tiene que hacer algo, se impone el cultivarse y todo ya está muy visto.
Lo de la jardinería ya dejó de interesarle y ni siquiera salta las verjas para robar rosas. Creo que voy a apuntarla a un curso a distancia de cantos de sirena.
Es que de tanto ir a tu casa, se ha ido abriendo un camino que cada vez más se le antoja hacerlo cantando. Otra cosa es el regreso, y eso que se entretiene echando miguitas como tú le dices. Pero volver, le cuesta.
Presiento que el mundo está por acabarse, sólo deseo que, cuando llegue el momento, te pille entre sus piernas.

Te espero abajo.

Retales

Teresa era feliz.
Tenía un amante que le regalaba postales de todos los paises a los que viajaba.
Elena era muy feliz.
Un día ella le pidió unas medias.
Él le dijo "no, las medias son para mi mujer, a ti te regalo el mundo"
Elena no podía ser más feliz.
Y seguía esperándolo en cada ausencia,
y deseaba sus caricias en carne viva,
y cada vez le costaba más que él la abandonara,
lavarse de su olor, quitarse las huellas de su peso...
Nunca hubo el silencio necesario entre abrazo y abrazo,
ni ella misma se escuchaba cuando le suplicaba que se quedara
y le despedía con los ojos amargos.
Elena era inmensamente feliz,
aún sabiendo que si de pronto él le dijera que la amaba,
huiría luchando contra el miedo a la costumbre de su cuerpo.