72 días sin ti
Quien con niños se acuesta...
Me alegro de verte convertido en rana.
volverás?
a lo cubano!
Guardaré tus mejores fotos
para no olvidarte...
ésas en las que no te pareces en nada.
El día de la noche más larga.

Si la lluvia nos une de nuevo
disuelve tus manos en mi pelo,
bésame así de caliente en el cuello
y olvida en mi piel tu olor a canela...
destino Lisboa
Todo bien?
aunque sea la primera pregunta que te dirija...
aunque no conozcas ni su cara...
y te reconforta tanto que de repente, sí...
sientes que "todo bien"... (dure lo que dure)
Gracias, mi alma.
sueños
Cosas de la Puri
susurros
y espérame entregado
en el último
+
amor propio

Aralc Aliv
ya no le llamo amor
Qué sabor tienen tus días?
Sólo se descubre un sabor a los días cuando se escapa a la obligación de tener un destino.
o mejor contar ovejas
ansías tenerme y gozarme,
piensa que seguro yo estaré deseándote,
sedienta de tus caricias y escribiendo poemas de amor.
Quien no se conforma es porque no quiere
una de tus caricias,
la luz de tus ojos cuando me miras
y el primer te quiero que me regalaste,
los guardo como un tesoro
en una cajita de cristal,
para abrirla cuando me visite
el frío silencio de tu ausencia.
.
uhmmm
ES MI DUCHA DE AGUA FRIA DIARIA
...y tú qué pensabas?
Ahora no
Podría prescindir de tus caricias.
Podría olvidar tu voz y tu risa.
Podría vivir sin que me quisieras.
Podría, podría...
sin respirar, podría.
Toro Salvaje
La noche desvelada
me da su ciego beso
yo le regalo mis ojos
a cambio del olvido
y me recojo en sueños
en busca del milagro.
Voy a soñar con el milagro de que quieras volver a tu mundo mágiko...
Africa
Touché

Bailando a tu son
el roce en acordes,
la piel en melodía...
Añoro el sonido de tu tacto
y mi cuerpo no se cansa de ensayar tus canciones.
Enamorarse de un poeta
De "Semillas para un cuerpo" 1988
Chantal Maillard
Deseos
Felicitaciones originales de Navidad. Quién se anima?
Cien años de Soledad
Qué bonito es el amor
La cagaste
Chaplin
Ya perdoné errores casi imperdonables.
Intenté sustituir personas insustituibles
y olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné de personas
que pensé que nunca me decepcionarían.
Pero también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado
pero también ya fui rechazado.
Ya fuí amado y no supe amar.
Ya grité y salté de tanta felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos
pero fallé muchas veces.
Ya lloré oyendo música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me apasioné por una sonrisa.
Ya pensé que me moriría de tanta tristeza.
Tuve miedo de perder a alguien muy especial
(y acabé perdiéndolo) más sobreviví!
Y todavía vivo.
No paso por la vida
y usted también no debería pasar.
VIVA!!!
Es bueno ir a la lucha con determinación.
Abrazar la vida con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía.
Porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y la vida es mucho para ser insignificante.
*

*
Buen provecho
Ven-ganza

...y decirte que te quiero.
*
*
Un colaborador en casa
DE CUENTOS ARRANCADOS
Los más viejos del lugar juran que no siempre fue así, cuentan que era un muchacho risueño y amable, con un brillo hechicero en la mirada. Aquellos que tuvieron la oportunidad de verse reflejados en sus pupilas coinciden sin dudar en que dentro había una playa, y que esa luz intensa que desprendían no eran sino los rayos del sol acariciando la superficie del mar. Todos ellos han guardado con mimo la sensación de placidez de ese momento. Dicen que despertaba admiración y envidia a partes iguales, a nadie dejaba indiferente. No hubo en aquel pueblo quien dejara de opinar sobre su estrella, desde los que sostenían con vehemencia que crecería tanto que acabaría desbancando al astro rey hasta los que, instalados en la inquina y guiados por la envidia, se consolaban fantaseando con la velocidad en que dicha estrella degeneraría en agujero negro y se engulliría a sí misma.
Los que lo vivieron no olvidan aquella apacible tarde de un otoño ya cansado, cuando el espantoso estruendo de la señal de alerta, un gigantesco cuerno instalado desde tiempo inmemorial en la cima del único cerro de los alrededores, golpeó en cada esquina y se difuminó por las calles y plazas incidiendo con saña en el pecho de todos los habitantes, que corrieron prestos a refugiarse en sus hogares. En pocos minutos, la vida se evaporó dejando paso a un escenario fantasmagórico de tensa calma, de quejumbroso silencio, de miedo agazapado en sótanos y bodegas. Cuentan que algunos lo vieron pasear por las calles desiertas, que le llamaron entre rendijas de persianas entornadas, que caminaba taciturno arrastrando la playa por el empedrado, que de repente el suelo comenzó a temblar, a resquebrajarse al paso de los pies de cientos de caballos más oscuros que el alma de los que no la tienen. Escucharon ruido de herraduras nerviosas, de armaduras que descabalgaban, ruido de miradas curtidas en mil batallas. Una arenga dio paso a la segunda sacudida del terremoto, tan fuerte, según dicen, que llegó a agrietar la fachada del templo y terminó de desmoronar el ánimo de los más osados. Después, la renacida normalidad volvió a poblar las calles y surgieron conversaciones para despistar el miedo. A partir de ese momento todo son elucubraciones y leyendas, mitos y cotilleos.
Unos dicen que se fue, otros que se lo llevaron. Se oye que el campo de batalla le endureció el carácter hasta extremos insospechados, que sufrió hasta atrofiarse el alma y lloró la última lágrima, que luchó contra ogros y dragones, y que tantas flechas rasgaron su piel que ésta acabó por transformarse en un impenetrable tapiz de cicatrices. Relatan que el gélido invierno de las escarpadas tierras septentrionales condensó tanto la sangre que se arrastraba por sus venas, que cuajó hasta convertirse en arena. Un corazón granítico latiendo tierra.
El paso de los años hizo brotar el convencimiento de que jamás regresaría. Ya éramos muy pocos los que le esperábamos, algunas, como yo - pobre mitómana soñadora - incluso sin haber llegado a conocerle. Pero esta noche, esta larga noche sin luna, ha paseado entre nosotros y hasta las calles han hecho ademán de evitarle. Nadie sabe por dónde vino, algunos supersticiosos afirman que no llegó, que surgió donde no había nada y tomó forma. Caminó en silencio durante un tiempo indeterminado, y es que no hay reloj capaz de medir el miedo. El pueblo era un teatro en el que se escenificaba la obra más aterradora jamás concebida y sus estudiados y contundentes pasos, la banda sonora.
Lo sé, no puedo decir que no me lo advirtieran, me repitieron hasta la extenuación que no levantara la vista del suelo. Pero soy tan necia como fisgona, y tan curiosa como desobediente. La tentación me pudo, mi mirada se cruzó con la suya, mi espíritu se cruzó con la tiniebla, y ahí estaba, esa visión que me acompañará el resto de mis días y que, a buen seguro, será la última imagen que recree antes de exhalar mi último aliento. Soy muy joven y seguramente aún me quede mucho tiempo por delante, pero ya sé que cuando me marche lo haré serena, entre el rumor de las olas, el olor a salitre y el cálido abrazo de la fina arena de esa playa infinita.
Las cosas de la Puri
Pero no sé
*
Gabriela Mistral
*
*
Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos
¡Se nos va todo, se nos va todo!
*

*
*
Esa tontería llamada edad
Angel González

Juan Salvador Gaviota
Sería fantástico seguir leyéndote
Supongo que decir “te quiero"
Ella nunca dirá que sí
.
Oliverio Girondo (que no yo)
Que los ruidos te perforen los dientes,
Es más fuerte la sed que el miedo al veneno
Jesús Aguado
Un Colaborador en casa
De repente un flash, la luz roja de alerta en la memoria, ¿qué cojones me habré dejado olvidado esta vez? El gas cerrado, revisión mental del equipaje, me despedí de todo el mundo, creo que sí, todo en orden, falsa alarma. De vuelta a la realidad subo la temperatura del aire acondicionado, busco algo de música optimista y trato de relajarme y centrarme en la conducción. Tras el primer desvío la sensación de angustia, lejos de aliviarse, parece como si se alimentara con cada kilómetro de más, o de menos. Mi angustia obesa y yo. Pero sigo sin saber por qué ella está ahí.
Una de esas múltiples imperfecciones en el firme, un bache más pronunciado de la cuenta, mueve el resorte que tapona las ideas y activa cierto mecanismo que libera un torrente de sensaciones, a cada cual más tétrica. Esta vez el flash se ha tornado en relámpago, en tormenta, y si hay luz ha de llegar el sonido. Sé que el trueno se aproxima, me preparo instintivamente para protegerme a la par que calibro la inutilidad de mi empeño, pero no consigo mitigar su impacto, estaba claro, es como si me hubieran detonado un cartucho de dinamita en la mismísima boca del estómago. Y en medio de ese hervidero neuronal y de una voladura cuyos escombros comienzan a canalizarse por el píloro, oigo a mi compañera de viaje sintetizar el motivo de su existencia en una sola pregunta con retintín cinematográfico: “¿dónde vas?”.
Volver es fácil porque tienes la referencia de la ida, tan sólo tienes que desandar, es un trayecto para el que no se necesita consultar ningún mapa. El problema surge cuando el punto de partida del viaje primigenio está tan castigado que se hace añicos con el mero movimiento de salida y desaparece, pero sin hacer mucho ruido, al menos no el suficiente como para investigar la causa en el retrovisor. El efecto más pernicioso de la huida no planificada es que cuando regresas del cómodo refugio interino puede que no quede nada, o puede que quede la misma nada que había antes de partir sólo que vista con la objetividad que proporciona el infalible cristal de la distancia. Un elaborado nudo marinero la garganta.
Si un viaje es el trayecto entre dos puntos, origen y destino, cuando te falta el segundo sólo puedes hacer dos cosas: continuar la marcha y buscar inmediatamente un nuevo destino, esto es lo que se conoce como “aventurarse”, un verbo asociado a espíritus intrépidos, valientes y decididos. O también puedes optar por frenar en seco, porque cada centímetro hacia lo desconocido es una amenaza, con todos los riesgos que semejante imprudencia conlleva. Si tienes suerte y no venía nadie detrás o el que venía es un conductor avezado, no se producirá ninguna colisión que obligue a detenerse a nadie más, lo cual no es poco. Pero la dosis de fortuna que se necesita para que el lugar donde te has detenido por puro impulso coincida con un área de descanso es tan elevada que sólo pueden acceder a ella unos pocos elegidos, los de la flor en el culo.
Pues bien, si no te identificas con este último colectivo, ni tampoco con el de los aventureros, probablemente te encontrarás inmóvil, pensativo y temeroso en el interior de ese útero metálico cuya propiedad aún compartes con el banco, fotografiando a golpe de retina las caras de cordero degollado y maldiciéndote por no haber sido nunca capaz de venderle tu carne a ningún matadero. Tú solo, sólo tú, aparcado en esa zona adyacente a la calzada concebida para permitir el desagüe de la misma. Y en esas estamos.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
Tiempo de vivir
o con las patas p'arriba.
Quién da más?
Luis García Montero

la ropa que te pones y me quitas,
los taxis en que viajas cada noche,
sirena y corazón de los taxistas,
las copas que compartes por los bares
con las gentes que viven en sus barras.
Recuerda que yo espero al otro lado
de los tranvías cuando llegas tarde,
que, centinela incómodo, el teléfono
se convierte en un huésped sin noticias,
que hay un rumor vacío de ascensores
querellándose solos, convocando
mientras suben o bajan tu nostalgia.
Recuerda que mi reino son las dudas
de esta ciudad con prisa solamente,
y que la libertad, cisne terrible
no es el ave nocturna de los sueños,
sí la complicidad, su mantenerse
herida por el sable que nos hace
sabemos personajes literarios,
mentiras de verdad, verdades de mentira.
Recuerda que yo existo porque existe este libro,
Yo, en realidad, no tengo nada que ver conmigo misma
Miro por la ventanilla y pienso en el adiós que no resisto, veo el reflejo de mí que soy yo a través del espejo de la duda.
No me resigno a volver a amar con los ojos cerrados, a sentir que los besos que no son tuyos, todos llevan tu nombre, ni a esperar en otras manos tus caricias deseadas.
Me niego a sacrificar el más grande amor de mi vida. Considero la muerte física menos injusta que esta muerte que envenena toda vida ulterior.
Este duelo es del todo parcial: si ganas tú perdemos los dos.
Las cosas de la Puri
y esperar el milagro de las manos adivinando el roce exacto
anhelando el deseo de que mojes mi placer con tu alevosía.
Alejandro Dolina
http://es.youtube.com/watch?v=oHwq4MdZrVI
Deseo
Con qué mirada quieres que te mire
Con qué sabor quieres mis besos
Qué presión te gusta en mis caricias
Cuántas veces quieres que suspire
La temperatura de mi aliento
La humedad precisa en mi sexo
El aroma de mi piel
El tono de mis gemidos
Enséñame a acariciar tu alma
Voy a hacerme a tu medida.
Rayuela (Julio Cortázar)
"Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en mitad del patio. Vos dirás que la eligen-porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto".
(Dicen que hoy lloverá en Barcelona pero yo no pienso cojer el paraguas)
Hace unos días leí este texto que mi admirado Micro citaba en un blog. Hace mucho tiempo que tengo pendiente leer el libro pero nunca es tarde, así que van a prestármelo. Me encanta leer libros que me dejan, lo hago pensando en lo que sintió esa persona mientras leía.
Ni te imaginas cuánto te quiero
A ella le brillan los ojos en cuanto me ve, me reprocha bajito que siempre voy con prisas, me pregunta si estoy bien, al rato repite la pregunta. La beso y le digo que "sí, claro", que vendré con más tiempo a recoger esa blusa con la que obrará el milagro de que me quede maravillosa.
En cuanto llego al coche me doy cuenta de que me he dejado las llaves (Dios, hoy llego tarde al trabajo!!)
LLamo al interfono y escucho, "te has dejado las llaves, las bajo?" "no, subo yo".
Blasfemando como un forastero subo en el ascensor y en cuanto abro la puerta ya veo una mano con las llaves y oigo un susurro que me dice "no corras". Por un momento pienso en cojerlas y salir chutando pero, me relajo, termino de abrir la puerta y me abrazo a mi madre. Le digo que no se preocupe que hoy no pasa nada si llego un poco tarde.
De repente me mira y me dice, "¿en serio, hija? pues mira a ver si puedes abrirme, que se me ha cerrado la puerta y me he quedado en la calle".
Me he quedado muerta. Se hubiera estado en el descansillo hasta que llegara mi padre por no hacerme perder un minuto de mi tiempo.
He llegado un poco tarde, sí, y encima con los ojos llorosos de pensar en lo asombroso que es hasta dónde puede llegar la generosidad maternal.
Tengo la mejor maestra y gracias a ella puedo aprobar cada día con buena nota.
Om
Calma, cielo azul completo.
Casi siempre es necesaria la ventolera,
los remolinos,
ese aturdimiento
y el dolor de cabeza inevitable
para que surja un nuevo amanecer limpio,
un resplandecer claro.
Hay que hacer limpieza
hay que vaciarnos de lo que no nos sirve
de lo que no usamos
de lo que nos impide avanzar,
vomitar hasta los remordimientos de conciencia
para poder llenarnos de nuevos sentimientos
si no, no hay sitio, todo se acumula,
imposible apreciar.
En cualquier caso,
estemos en el lugar que estemos de nuesta vida,
debemos de recordar que el pasado era mentira,
que la memoria no tiene caminos de regreso,
que toda primavera antigua es irrecuperable
y, que el amor más desatinado y tenaz,
era, de todos modos, una verdad efímera.

Imagen robada a Neander
"Volando hacia el imposible"
Y es que no paraban de llover sueños de la nube de tu ausencia,
sueños de ti conmigo,
sueños de mí contigo.
De nuevo despliego mis alas
y me visto de negra esperanza.
Quiero que escribas en mi piel tu lujuria
y que nos pintemos de colores los sentidos,
que con tu boca me gastes los labios,
que mi espalda la arañe tu aliento.
Que te quedes en mí tanto como puedas,
o que al menos lo desees,
y que una vez más como siempre,
nunca me lo digas.
Pero, eso sí,
avísame si te pierdo,
avísame con tiempo
a mí que nunca te he tenido.
¿De qué iban a servirme las alas sin viento?.

.
.
.
J.Bignozzi (para PaU)

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.
Cuando creía tener todas las respuestas, de pronto, le cambiaron todas las preguntas.

-"Si quieres que nos veamos, tendría que ser ahora".
Angel González (1922-2008)
BREVES ACOTACIONES PARA UNA BIOGRAFÍA
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
Haces haces de leña en las mañanas
Pero ya te lo dije:
??????????????
??????
?
Gracias, P(ost) M(eridian).
Domingo
Nunca ocurre nada los domingos.
Alguna vez tuvo que haber sido diferente.
El olor a humedad y a pan mohoso,
Pero, entonces ¿cuándo?
Es domingo. Tú nunca encontrarás
Las campanas de la iglesia suenan. Las narices de los niños
Pero todos esperamos el domingo
Siempre Godott.

Glup 2.0
En mi cabeza se agolpan las ideas y al final nada en claro.
Voy a probar:
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche..."
Nada, no, eso ya está escrito.
Espera, pruebo otra vez:
"Te digo adiós, y con esta despedida, el más hermoso de los sueños…"
Que no, que no hay manera.
Tengo tantas ganas de escribir como de llorar, y de eso ya hace días, demasiados. A veces creo que voy a ahogarme de tragar mis lágrimas continuamente.
A ver ahora:
"Vivo sin vivir en mí, pues tan alta vida espero…"
Esto no sale. Todo lo que se me ocurre ya está dicho.
Me siento como cuando te estás tomando un buen café, vas a dar el último sorbo, y resulta que la taza está vacía. Los labios se quedan ahí, entreabiertos, sin llegar a tocar el borde, y los ojos se clavan en el fondo esperando que por arte de magia aparezca ese trago que te faltaba para saciar tus sentidos, ése que otras veces olvidamos creyendo ya haber apurado y lo descubrimos ahí, frío, demasiado reposado, demasiado tarde.
Quiero escribir como él, poder hablar de todo sin decir nada. Expresar mis sentimientos sin que nadie se entere, ni siquiera él mismo se entiende. No quiero que él me entienda.
Unas veces cerca, otras veces inalcanzable, dando vueltas en mi cabeza entrando y saliendo.
Escribe para mí (quieres que te diga). Te lo digo, pero hazlo en la piel de tus brazos. Y me hablas de "La ausencia del amante" de "La arpista ciega" de "Una esquina al Sur" de "La euforia del músico gris", te hablo de tierras quemadas y tu mencionas los ardientes campos de cereales. Dime, ¿Decimos lo mismo? De pronto citas a Salinas, "Si me llamaras, sí, si me llamaras...". Mencionas las Variaciones Goldberg y yo te canto a Brel, me sueltas un "Ay, amor" y quieres que lo baile...
Se nos llenó la habitación de peces y laberintos, sí en eso te doy la razón. Lo que no me trago es lo de poner a Serrat por eso de la popularidad, ja!, cómo me río... Si eso es verdad, me dedicaré el resto de mi vida a hacer como Rebeca, y guardaré puñados de tierra en mis bolsillos para írmelos comiendo a granitos.
¿Y tu "Escritura emergente"? Ahí te pillé! Lo pusiste, mi nombre en tu mundo, aún sueño...
Ahora! Por fin salió, ya está. Eso es lo que revolvía mis entrañas.
Me quedo más tranquila, o no. Y sigo soñando...

Para Pedro, con todo mi cariño.
Mentiras que matan.
Lo encontró su mujer. Acudió a la casa al recibir la llamada de él que amenazaba con matarse si no compartía la custodia de la hija que tenían.
Los padres de él se culpan de no haber sabido comprenderle en su larga depresión.
Los amigos creían que esa depresión era debida a un antiguo amor que le dejó marcado para toda la vida. Esa mujer de la que hablaba con quién quisiera escucharle y por la que parecía que sufría eternamente y que, evidentemente, no era con la que se había casado.
Los vecinos y conocidos culpaban a la esposa de haberle abandonado llevándose a la niña.
Sucedió unos meses antes, él seguía arrastrando su depresión pero, aún así, decidió volver al trabajo.
Ese día la empresa llamó a la esposa advirtiendo que el marido no había acudido a una cita con un cliente y pedían explicaciones.
La mujer sintió miedo de que algo le hubiera ocurrido y se dirigió al garaje donde guardaban el coche.
La imagen fue impactante, todo lo impactante que puede ser ver a tu marido en plena fornicación con otra mujer que, por cierto, no era la que él nombraba el amor de su vida.
Por eso le abandonó, se llevó con ella a la niña y calló para todos quizás por vergüenza ajena.
Con su silencio a cuestas, acudió a la llamada provocadora de él, pero le conocía bien y en ningún momento pensó que cumpliera su amenaza.
Cuando lo vio colgando de aquella soga, en medio del dormitorio, creyó morir. Se sintió culpable, se arrepintió de mil cosas, quiso morirse con él…
Tres días en los que todos sentían que no habían hecho lo suficiente. Los amigos pensaban que eran los únicos privilegiados que conocían la verdad, esa historia de amor imposible, de las que emocionan si son de otro.
La mujer que se culpaba de haber sido demasiado dura y que ya empezaba a cargar con el peso de que vecinos y conocidos la miraran por encima del hombro.
Los padres impotentes de no haber entendido a su hijo sufrían la amargura más injusta de la vida, la de sobrevivir a la muerte un hijo.
La realidad de los hechos sorprenderá a todos:
El no quería matarse, sólo quería impresionar a su mujer con un falso suicidio para presionarla y, todo el montaje, se volvió en su contra: Preparó el escenario a conciencia para ablandar a la pobre cornuda (y encima apaleada, que dirían…) pero, el taburete en el que se apoyaba, resbaló siendo víctima de su propia mentira.
El resultado de la autopsia confirmó que había estado luchando contra la muerte agarrado a la cuerda que rodeaba su cuello.
Nunca todo es como parece, siempre hay algo que no sabemos pero, cada uno nos montamos la historia a nuestra manera permitiéndonos el lujo de tomar conclusiones saltándonos las evidencias.
Este es un claro ejemplo de ello y cada uno de los que lo conocieron tienen "su propia verdad de los hechos".
La Puri
Cuanto más se mira al espejo, menos se parece a su vivo retrato.
La cuestión es que se gusta, y mucho…
No me extrañaría que, en cuanto se reconozca, pierda el conocimiento.
Tiene que hacer algo, se impone el cultivarse y todo ya está muy visto.
Lo de la jardinería ya dejó de interesarle y ni siquiera salta las verjas para robar rosas. Creo que voy a apuntarla a un curso a distancia de cantos de sirena.
Es que de tanto ir a tu casa, se ha ido abriendo un camino que cada vez más se le antoja hacerlo cantando. Otra cosa es el regreso, y eso que se entretiene echando miguitas como tú le dices. Pero volver, le cuesta.
Presiento que el mundo está por acabarse, sólo deseo que, cuando llegue el momento, te pille entre sus piernas.
Te espero abajo.
Retales
Tenía un amante que le regalaba postales de todos los paises a los que viajaba.
Elena era muy feliz.
Un día ella le pidió unas medias.
Él le dijo "no, las medias son para mi mujer, a ti te regalo el mundo"
Elena no podía ser más feliz.
Y seguía esperándolo en cada ausencia,
y deseaba sus caricias en carne viva,
y cada vez le costaba más que él la abandonara,
lavarse de su olor, quitarse las huellas de su peso...
Nunca hubo el silencio necesario entre abrazo y abrazo,
ni ella misma se escuchaba cuando le suplicaba que se quedara
y le despedía con los ojos amargos.
Elena era inmensamente feliz,
aún sabiendo que si de pronto él le dijera que la amaba,
huiría luchando contra el miedo a la costumbre de su cuerpo.































































